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Gestión del talento

Para gestionar el talento de nuestros equipos tenemos que partir de una base, una hipótesis, para mí, crucial: no existe un trabajador más talentoso que otro, todos somos talentosos y aportamos al logro de las metas desde diferentes roles.

Podemos ser creativos, ordenados, minuciosos, enfocados en el resultado, críticos o preocupados por el bienestar del equipo.

? ¿Cómo lograr entonces ser diversos y a la vez equilibrados?
? ¿Hay un diseño óptimo del equipo para obtener mejores resultados?
? ¿Es posible un mejor lugar para cada uno? Por supuesto que sí.

El desafío es que cualquier integrante pueda afirmar que todos los días tiene la posibilidad de desarrollar sus habilidades y aplicar sus fortalezas en el equipo.

? Hay una metodología que suelo utilizar en mis consultorías para el desarrollo de equipos, la metodología Belbin, desarrollada por Meredith Belbin en la década del 70 en Reino Unido. La investigación que da origen a la metodología, de nivel académico científico, rompe con el paradigma de que cuanta más inteligencia intelectual haya en el equipo mejores resultados puedo obtener.

? Según Belbin, durante el transcurso de la investigación, «parecía bastante evidente que un equipo de personas inteligentes debería ganar en un ejercicio que daba mucha importancia a la inteligencia». Como resultado, el equipo acabó en último lugar.

Era de esperar, ya que, según esta metodología, el éxito de un equipo no radica en el intelecto de los integrantes, sino en su composición equilibrada.